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Intervención  del Dr. Aza. En la  presentación del libro,

en Santullano  de Las Regueras.

 

 

 

Quiero que mis primeras palabras sean de felicitación para los autores del libro que hoy presentamos. Personas sobradamente conocidas por todos, han conseguido terminar una obra que me consta  precisó de muchas horas de investigación bibliográfica, caminatas y visitas por las distintas zonas de Las Regueras y múltiples reuniones de trabajo en la Carcabina, como así es conocida la casa que D. Celso tiene en el Escamplero.

Mereció la pena, el resultado final de tanto esfuerzo, es este libro de Historia de Las Regueras que hoy tenemos entre manos y que a mi me parece extraordinario. Muy documentado, de amena lectura y que nos proporciona multitud de datos de nuestro pequeño Concejo, situado en el centro de la Provincia y en el que aparentemente nunca pasó nada, pero que después de la lectura del libro, uno cambia esa impresión para darse cuenta de su importancia histórica y del importante papel que jugó incluso en la propia Historia de España.

Los dos autores, de los que no voy a relatar su curriculum, tienen sobrados méritos académicos, para respaldar y avalar, con seriedad todo lo que en el libro se cuenta y lo hacen, además, en esa forma de diálogo que ya Cicerón dejó patentada (como ellos mismos comentan en la presentación), para aumentar la atención en la lectura y que ésta resulte más amena.

Comienzan con un primer capítulo que a mi, me parece imprescindible. Aprovechando el privilegio de vivir en Las Regueras, nos cuentan datos geográficos, orográficos, cultivos, arbolado, rutas turísticas, aspectos demográficos, parroquias, capillas, toponímias, etc., dando una clara información de cómo va siendo la evolución del Concejo con el paso de los años y su situación actual en estos aspectos.

Creemos que sabemos todo de nuestros pueblos, pero la experiencia demuestra que no lo conocemos todo y muchas cosas las tenemos olvidadas. Incluso personas, como es mi caso, con edad avanzada y aficionado a la lectura, descubro muchas cosas nuevas en la lectura del libro. 

La Historia se inicia en el Paleolítico con la cultura del vivir en las cuevas, donde están muy bien estudiadas al menos media docena, con los hallazgos de restos en ellas encontrados y que se detallan en la obra.  Muestran como era el vivir de nuestros antepasados en aquellas épocas.

Ya en la Edad del Bronce y del Hierro, comienza en nuestra zona la Cultura de los Túmulos, con otra forma de vivir. Minuciosamente detallados están los túmulos encontrados en Las Regueras y el como se debe a un reguerano ilustre, el descubrimiento y estudio de ellos.

Y llegaron los Castros y con ellos el inicio de una vida social y como pasamos de una cultura donde los muertos jugaban un gran protagonismo a otra donde están ausentes los cementerios.

La Romanización fue transcendental en el desarrollo cultural de España y en Las Regueras quedan enormes restos de interés de este hecho. Muchos de ellos han sido descubiertos y estudiados por el siempre presente investigador José Manuel González y algunos con relevante importancia, como el mosaico de Andallón, en el que jugó papel importante en su descubrimiento uno de los autores del libro que hoy se presenta, D.Celso Diaz. Tanto este mosaico como otros  hallazgos, como la estela funeraria de Sestio o las Termas de Valduno, tienen importancia recocida en el estudio del paso de los romanos por Las Regueras y permiten determinar el vivir de las gentes de aquel tiempo, con el desarrollo de las Villas urbanas y las Villas rústicas. De todo ello se hace un detallado estudio en el capítulo dedicado a la Romanización y se alerta sobre la enorme cantidad de cosas que quedan por excavar.

También se hace un interesante estudio de la cristianización de Las Regueras y en este capítulo se aportan teorías particulares de los autores, sobre ciertos aspectos de esa cristianización.

Como todo el mundo sabe, la iglesia de San Pedro de Nora es la joya monumental actual de Las Regueras. Todos los datos desde su creación a la actualidad se recogen, con meticuloso detalle en el capítulo pertinente.

El Camino de Santiago iniciado en Oviedo por nuestro Rey Alfonso el Casto, el Primer Peregrino, tiene su paso y cruza todo el Concejo reguerano. Yo lo conozco bien pues hice ese mismo recorrido un Año Santo. En este capítulo están recogidos todos los detalles de su inicio y continuación hasta la actualidad, haciendo hincapié en la descripción geográfica  del trayecto y hospitales, capillas, etc. que surgieron en su recorrido.

El por qué del escudo actual de Las Regueras, con la Cruz de Los Angeles y las siete lanzas, es motivo de riguroso estudio histórico, con algunos datos bien conocidos por mucha gente, pero otros ignorados por la mayoría de las personas.                 

Los Vaqueiros de Alzada ocuparon una importante forma de vida en Las Regueras. Con base en un minucioso estudio del tema por Rosa Maria Rodriguez Fernandez, reguerana de pro y descendiente de vaqueiros, Juan Uría Ríu (prestigioso historiador asturiano y muy conocedor del tema) y otros autores, se describe en el libro la apasionante vida de estos regueranos.

El Mayorazgo de Bolgues, la importancia de Gaspar y Tirso de Avilés, personajes transcendentales en la historia de nuestro Concejo y el estudio minucioso de los escudos de armas, ocupan otros dos capítulos de amena lectura y fructífera información.

Las guerras que afectaron a Las Regueras se pueden centrar en tres momentos históricos: El levantamiento de Enrique de Trastámara contra su hermano Pedro El Cruel, el paso de los franceses por Las Regueras con la disculpa de conquistar Portugal y la Guerra Civil Española, de la que todavía guardamos numerosos recuerdos por nuestros campos, casas y montes (trincheras, nidos de ametralladoras, parapetos, etc.) y lo que es peor, imborrables y tristes recuerdos para muchas personas todavía vivas.

Se termina el libro con tres capítulos dedicados a personas distinguidas de Las Regueras y que son un ejemplo de la historia actual.

Un primer capítulo dedicado a José Manuel González Fernández-Valles, para mi el reguerano más ilustre del último siglo, y con quien tenemos todos una deuda enorme de de  gratitud y recuerdo. Trabajador incansable en la búsqueda de la historia reguerana y de otras partes de Asturias, descubridor de infinidad de rastros históricos de los pueblos (como hemos ido viendo a lo largo de todo este libro) y que sigue siendo la base para los estudios de muchos grupos de trabajo investigador en la actualidad.

Otro capítulo dedicado a Emilio Jaqueti, el último médico rural, del que yo como compañero de profesión y conocedor de su valía profesional, no puedo más que compartir con enorme satisfacción todos los datos que en ese capítulo se aportan de su paso por Las Regueras. Afortunadamente, actualmente residente en Oviedo, tengo la suerte de verle casi todos los días y con  sus noventa años de edad, me recuerda con alegría y satisfacción aquellos años vividos, junta a su esposa Esperanza y sus hijos, en la Casa del Médico en Santullano.

El tercer capítulo y último del libro, está dedicado a uno de los autores, D. Celso Diaz Fernandez y aquí presente. No quiero ser muy explícito en la alabanza a su persona para evitarle el bochorno que le puede producir una glosa tan laudatoria en su presencia. Quiero únicamente reseñar que una persona que ha merecido el nombramiento de Hijo Adoptivo del Concejo, merece con toda justicia, un capítulo  en la historia reciente del mismo.

Comencé mis palabras con felicitaciones y quiero terminarlas con agradecimiento y en un doble sentido. Por una parte, con un agradecimiento personal por haberme invitado a participar en este acto y por otro lado, un agradecimiento como ciudadano de Las Regueras, por saber que hay personas que con su esfuerzo, ponen a nuestro alcance una obra como la que se presenta hoy y que nos hace pasar un gran momento al leerla y nos permite tenerla siempre a mano cuando queremos saber, con detalle, datos de fechas, nombres, acontecimientos, etc. ocurridos en nuestro pueblo. Creo que es un libro que todos los regueranos y todos los aficionados al estudia de la historia, deben tener en sus casas.

Felicidades y muchas gracias.

 

José Aza González