He aquí la Revista de recuerdo del primer aniversario del nombramiento de Hijo Adoptivo de las Regueras, el texto está íntegro, aunque aún no he podido poner las fotos, pero todo llegará...

 

INDICE DE CONTENIDOS.


PRESENTACIÓN.. 2

EL AYUNTAMIENTO: LA CEREMONIA Y LAS INTERVENCIONES. 22

Las parroquias de Viado, Valsera y Biedes. 27

La Rectoral 27

El  agua. 27

La Semana Parroquial 33

Guerra a muerte. 33

Promoción social de la mujer 38

Aquellos maestros... 38

En busca de la convivencia. 38

Luchábamos por progresar 43

Cursos  para la juventud. 43

Un renglón para la nostalgia. 47

 

CASA CONCHA, LA CENA, LOS BRINDIS Y MUCHAS ANÉCDOTAS. 65

Obsequios inesperados. 72

Cine interparroquial 72

“ Ye´l  cura nuevu”. 75

Un  “gochín” en Vespa. 75

“Cuidado con esa curva”. 75

El respeto a la sotana. 83

La mili  de David de Ca‘l Juez. 91

Aquel Jueves Santo del 59. 91

El Brindis. 100

Del Protocolo y otras cosas. 102

 

INTERVENCIONES.. 104

Intervención de D. José Manuel Alvarez, de Casa Labrante de Santullano. 105

Arcadio de Tamargo. 108, David de ca el juez y otros.

Se recordó aquel primer viaje que se organizó a Lourdes de Francia. 109

 

 

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Las Regueras de los 60

Año I, Número 1                                                                                              21 de Diciembre de 2000

 

PRESENTACIÓN

Ya la tenía preparada para el 21 de Mayo,aniversario inolvidable para mí; pero mereció la pena esperar: hoy puedo contar con la inestimable ayuda del Ayuntamiento de Las Regueras, de  La Caja Rural y de dos amigos: Joaquín González y Manuel Amado González-Quirós: Gracias 

                     Estoy decidido a felicitaros la Navidad aquí : Felices Pascuas, amiguinos.

Así, por medio de esta carta; ya sé que es un poco larga, casi como un testamento. Una carta, así se me ocurrió titularla cuando por primera vez escribí a mis feligreses de antaño, hace casi medio siglo, y que hoy, después de tanto tiempo, todavía considero como mis amigos de hogaño.

      Es para vosotros, los que compartisteis conmigo el día de mi vuelta a Las Regueras como hijo de honor. Que vuestros nombres queden escritos  y aparezcan cuando, dentro de unos cuantos años, algún descendiente nuestro desempolve  este documento y sienta curiosidad. También es para los muchos que sintieron no haber podido asistir, pero que estuvieron allí a través de los representantes que ellos votaron; y para tántos regueranos  emigrantes que añoran aquellos tiempos y cuyas casas natales, aquí, parecen echarles de menos.

      Los antiguos romanos, tenían sus refranes, llenos de sabiduría:

                      “Scripta manent, verba volant”(escritos quedan, palabras vuelan). Por eso yo escribo, no quiero que se pierda ni un ápice de aquel acto, que ya forma parte de la Historia de Las Regueras.

Anoto aquí casi todo lo que se dijo, discursos, intervenciones, anécdotas.

Y  lo que se hizo: honores, diplomas, medallas, regalos, flores..   

Lo que se escapa, porque es vida y si lo paras se muere, fue la corriente de simpatía, de amor mutuo, de recuerdos sin fin, de felicidad  irrepetible, que nos embargó durante aquellas horas por las que merece la pena esperar toda una vida.

En cuanto a las fotos he de confesar que tardé muchos años en   despertar el interés por ellas. Teníamos a José María de Gallegos como fotógrafo oficial para las ceremonias; tenía poca salud y era mi feligrés, así que procuraba ayudarle en bodas,  primeras comuniones y bautizos.  Murió joven ¿Su esposa guardaría su archivo?

Pero el verdadero documento de aquella década, en que se inició el despegue económico de nuestro Concejo, es La Semana Parroquial. Contiene unas 700 pgs.  Ya la tengo  casi preparada con  índices temáticos, onomásticos, etc. Me falta llevarla a encuadernar.Siento que al ser tan voluminosa no se pueda  regalar también.

Celso Díaz Fernández

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Homenaje  que el Ayuntamiento  celebró  el día 21 de Mayo  nombrando a D.Celso Díaz Hijo Adoptivo de Las Regueras

 



Una vez entregado el pergamino con el título, el Sr. Secretario procedió a presentar el nuevo Libro de Honor de las Regueras donde el Homenajeado escribió y firmó:

 


“Nunca podré olvidar este día que marca uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Un tiempo soñé esto, luego traté de ovidarlo al ver que mis mejores paisanos se iban muriendo. ¿Cómo iba a pensar que sus hijos tuvieran para mí reservado este honor tan grande?. Por eso quiero que quede aquí constancia de sus nombres para recuerdo de futuras generaciones:

El Alcalde es Miguel Tamargo de Casa Manín de don Manuel, de Lazana (su padre, Manín, era el responsable del agua en su barrio).

Los concejales que votaron por unanimidad son:

Benigno García, de la Farmacia

                                        Fernando Álvarez, de Casa Rosa, de Escamplero.

José Manuel Quiñones, de la Casanueva.

Cuquina -Mª Ramona- de Casa Ramiro de Biedes;

Pepín, -Jose Antonio- de Casa Concha de La Venta;

Benito Quero, de Agüera; Jose Aurelio Suárez de Areces;

Manuel Valle , de Ca Manín de Sienra, de Escamplero;

Ramón García Rodríguez de Soto y

José  Manuel Fernández González de Tahoces.”

 

En esta Revista-recordatorio pretendo no sólo recordar aquel acto en su primer aniversario, sino también hacer memoria de las anécdotas que tanto en el Ayuntamiento como en la cena se contaron y que forman parte del acervo de la cultura popular del Concejo.

 

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EL AYUNTAMIENTO: LA CEREMONIA Y LAS INTERVENCIONES.

 

El 21 de Mayo de 1999 se celebró en el Ayuntamiento de las Regueras el acto de nombramiento como Hijo Adoptivo de las Regueras de D.Celso Díaz. Un año después sale a la luz esta revista con el único propósito de recordar aquel acontecimiento y sobre todo la dificultades que hubieron de afrontar  los encargados de  hacerlo realidad y que luego fueron matizadas y ampliadas por los protagonistas de las mismas. Así, sin más dilaciones recordemos cómo fue aquel día tan especial para, al menos una persona...

 

Celso. Un hijo en la familia

 Pronunciado en la sala de plenos.

Ilmo. Sr. Alcalde D. Miguel Tamargo, de Ca Manín de Don Manuel de Lazana; Sres. Concejales: D. Benigno García de la Farmacia; D.  Fernando Alvarez de Casa Rosa del Escamplero;

D.  José Manuel Quiñones de La Casanueva, Premoño; Dña. María. Ramona  Rodríguez ,Cuca, de Casa Ramiro, Biedes; D. José Antonio Pérez de La Venta; D. Juan Benito Quero de Agüera;

D. José Aurelio Suárez, de Areces; D. Manuel Angel Valle, del Escamplero; D. Ramón García, de Soto;  D. José Manuel Fernández, de Tahoces.

           

 Queridos amigos: No soy tan mayor como pensáis, hoy es mi cumpleaños, son 41. Hace poco un paisano de Escamplero me decía: “todavía me acuerdo  del primer discurso que echó en la iglesia: “me llamo Celso, tengo 28 años y vengo a vivir con vosotros”. Así nací yo para esta tierra madre de Las Regueras el día 1 de julio de l958.

Las parroquias de Viado, Valsera y Biedes.

Me encontré con tres parroquias. Biedes tenía una hermosa iglesia, no en vano tenía un buen padrino: D. José Suárez Mier de Casa El Ferreru de Mariñes. El cooperaba con entusiasmo durante los ocho o diez años en que yo tuve que ir a Madrid para conseguir una ayuda que me permitiera reconstruir la iglesia de Escamplero; aprovechando que en Madrid todos lo recordaban por sus encarnizadas batallas en la Guerra Civil.

Santullano estaba mucho más abandonada; había sido incendiada; después se obligó a reconstruirla a los que habían sido rojos. !Estaba tan mal¡ El suelo de la sacristía era de tierra, cuatro estacas y un tablero era todo el mobiliario para guardar las ropas y vasos sagrados.

 La de Escamplero estaba en un estado lamentable, había sido la cárcel  de los de derechas, y la torre no tenía ni techo; conservaba las campanas  porque, aunque todas se llevaron para hacer cañones en Trubia, subir a por las de Escamplero, era jugarse la vida.

 

La Rectoral

Como tenía decidido quedarme con vosotros, lo primero  que me propuse fue hacer una casa  donde  vivir; la gente lo aceptó con  entusiasmo: todos traían  el carro con los bueyes y echaban días para  la casa del Cura , a pesar de que tenían que trabajar tánto en su casa. Si recuerdo  a los de Andallón, a Amable de Trascañedo...  hago una ofensa a todos los demás  que dieron  lo más que pudieron para que me quedase con ellos. Y yo también apeoné allí desde el principio hasta colocar la última teja, con mi sotana  arremangada, eso sí. Y traje a mis padres, ellos ocupaban una habitación y mi hermano y yo la otra, el resto era  para reuniones y despacho parroquial.

El  agua

Así llegué a cumplir cuatro años. Me había construido un aljibe de 30 mil litros, no había problema de agua; pero un día  de verano  encontré a Nolo Miguel de Balsera que subía del río Andallón con el “ganao” y se quejaba:  “cuando suben por esa cuesta suden tanto  que ya entren en la cuadra con más sed que al bajar”. Entonces sentí vergüenza de mi flamante aljibe. Empecé a obsesionarme con la idea  de que lo del agua era lo más importante para  los míos.  Cuántas horas empleaban las mujeres camino de la fuente con el caldero en la cabeza y los baldes de ropa en la cadera; y en el lavadero, con las manos rojas de frío,mientras lavaban  en aquellas heladas aguas que ni siquiera estaban cristalinas, si no se levantaban antes del amanecer para ser las primeras;   y la faena diaria de  llevar el  “ganao” al agua¡ tornando las vacas para que no se pelearan mientras bebían las que habían llegado primero.

 

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La Semana Parroquial

Entonces  empecé a sentir la necesidad  de aunar  a las gentes dispersas por tantos  pueblos de mis parroquias. Lo mejor era una carta para cada familia, una carta cada semana. Se me presentó como algo infranqueable. Todos  los  pareceres fueron opuestos: “¿tú sabes lo que será  ponerte a hacer una  Hoja Parroquial  cuando llegas cansado a un fin de semana en que tienes que preparar  las misas,homilias, bodas, catequesis?...”

  Algunos pueblos vivían bastante aislados, sin carretera: pienso en Otero, Ania, Meobra, La Estaca, Arroxes,  Tamargo, Quejo, Tahoces, Pomeda, El Forcón, Qintos yYanadorio..

  Si al menos pudiese ir a Misa del domingo uno de cada casa...Qué va, ni siquiera  podía ir habitualmente uno de cada barrio. Se trabajaba mucho,  muchos prados y  hasta montes, que hay por aquí,  estaban sembrados de patatas,  fabes o maíz. Toda la economía dependía de la tierra y del ganado. No había seguros, sólo lo que sacases en cada cosecha era lo que tenías. Si San  Antonio no te salvaba una vaca o el cerdo, era la ruina para todo el año.

Me decidí, y el 11 de Febrero del  62 saqué la Semana Parroquial. Estropeé mucho papel hasta que vi que era demasiado delgado. Digo la fecha porque reivindico para mí el ser el primero que hizo una publicación periódica durante once años en Las Regueras. Lo más caro fue comprar una máquina de escribir  con un carro donde pudiese meter los folios apaisados.  La multicopista era de lo más rudimentario, todavía la conservo, me da pena tirarla. Saldría  de octubre a junio de cada año. Así, de semana en semana y de año en año, sin querer , ni pensarlo, hizo un trozo de la historia de este pueblo que  hoy me reconoce  como hijo suyo.

 ¿Que cómo se hacía?. Que os lo diga ella, que lo dejó contado  cuando cumplió la Semana ciento. Era el 20 de Diciembre del año 64. Decía así: “¿Te has fijado  en el número? Hoy es la Semana Parroquial nº 100. Como los centenarios se celebran con mucho ruido yo también pensé en llevar la cien Semana Parroquial  a la imprenta donde se vistiese con traje de sastre; pero es desorbitar las cosas. Sigo haciéndolas en casa con mi rudimentaria multicopista. Se va cogiendo una a una con la mano. Cada hoja hay que pasarla dos veces. Menos mal que en esta obra tengo dos buenos colaboradores: mis padres. Ellos saben que todos los viernes y sábados de la temporada hay que dedicar unas horas a la “Semana”. Así han pasado por mis manos treinta y cinco mil papeles setenta mil veces; claro que repartido entre cien son  700 veces ya que sólo se hacen 350 Semanas cada vez.

 Luego durante los demás días a pensar. No es que me lleve la semana entera, es más bien una preocupación interior que empieza al fin de cada una y no se acaba hasta el fin de la siguiente. Generalmente llega el viernes o el sábado y aun no escribí nada, entonces voy un rato a la iglesia donde escribo el borrador. Luego, a pasarlo a máquina a toda prisa. Por eso las expresiones no son elegantes; hay faltas de mecanografía y a veces hasta se me escapará alguna de ortografía.

No están para salir a la calle, sino para andar por casa, para que las leáis los de la familia”

 

         En ella se trataba de  los sucesos más variados.  A parte de los temas religiosos y litúrgicos, yo creo que tratábamos de todo. Desde la pérdida de un reloj  camino de Lazana  y se recompensará al que lo haya encontrado, hasta el susto por la muerte de Kennedy.

         Se me ocurrió con motivo de este homenaje, hacer un índice de las cosas más curiosas y me salieron más de quinientas.  Al leerlas no me veo a mí, me parece que cuento la historia de un amigo a quien recuerdo con simpatía.

 

Guerra a muerte

        Hay  varios aspectos  que se exponen con insistencia: la salud, por ejemplo, y la prevención de enfermedades. Contaba siempre con la ayuda valiosísima  de don Emilio, el Médico, con quien me unió, desde el principio, una gran amistad. Fue un colaborador infatigable: me indicaba las fechas  de vacunaciones; daba charlas de socorrismo, que se anunciaban invitando a todos “ Por ser de máxima utilidad, no debéis perderlas”(S.P. 31-enero-64). A la vez servían como clases para las chicas de los S.S..

 Yo estaba obsesionado con las vacunas. Hay una “Semana Parroquial” donde pongo,”GUERRA A MUERTE”, era contra  los virus. En mis visitas a las familias, me impresionó mucho encontrar en Otero a tres  pobres chicas víctimas de la polio: Josefina, Luisina y  Soledad. En una aciaga semana la desgracia había caído sobre todas las diez casas de Otero. Pronto nos hicimos buenos amigos;  recuerdo que celebramos su  Primera Comunión.  En la primera  “Semana Parroquial” del 68 al expresar mis esperanzas para aquel año pongo: “otra ilusión que os participo es que Josefina , la paralítica de Otero, consiga andar. Se lo han prometido en el Hospital General y allá piensa trasladarse estos días con esa gran esperanza.”( Murió el año pasado-1998-  sin conseguirlo)

       Otro impacto fue la experiencia que tuve en Rañeces. Yo visitaba las escuelas todas las semanas. Un día me dijeron que un niño estaba enfermo y fui a verlo; la madre, resignada,  sin saber qué hacer, me destapó al niño y me invitó a que le tocase el vientre: estaba duro como una piedra y la barbilla rígida y sonriente: yo me asusté, cogí mi Vespa y saltando sobre los baches,  me presenté en el consultorio del médico de Trubia, pasé delante de toda la gente y se lo conté. Este  dejó inmediatamente toda la consulta  y se trasladó a Rañeces. El niño fue llevado urgentemente al  Hospital  y estuvo entre la vida y la muerte durante tres meses. Hace un par de años me saludó un paisano  que me decía: “¿No se acuerda de mí? yo soy  al que Vd. salvó  la vida”.

 No era  de extrañar  mi obsesión  de que ni uno de los míos quedara sin vacuna.

 

 

 

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Promoción social de la mujer

        La importancia de la escuela y los estudios.  Convencer a los padres de que la asistencia de los niños  era muy importante fue una de mis tareas principales. Hacían tánta labor en casa, tenían que trabajar tanto que,  se reflejaba en las faltas a la escuela..

        Lo de la “ Promoción  Social de la mujer” era un  título muy sonoro;  aunque en realidad era anunciando becas, insistiendo una vez más, en que estudiasen  gratis, sobre todo las niñas a las que, en una tradición muy arraigada, sólo se  las preparaba “para en casa”.

Aquellos maestros...

El día del Maestro me encargaba yo de organizarlo todos los años.  Siempre nos acompañaba Arturo, el Alcalde, que  solía arañar algo del presupuesto del Ayuntamiento para que la comida saliese un poco más barata. Con cuánto cariño recuerdo a aquellos incondicionales:  D. Alfredo Gascuñana, mi ayudante del cine parroquial (luego lo fue Enrique, el del Molino de Escamplero), Dña. Virginia, D. Gregorio, D. Pepe Luis de Ania, Dña. Fidela, Dña. Manolita, D. .José Manuel,mi principal asesor en todo lo de enseñanza; Dña. Alicia de Biedes  y tantos maestros que tuve la suerte de tener  en  las nueve escuelas que visitaba semanalmente. Así dice la Crónica de aquel año 63:  “..se celebró el miércoles 27, día del Santo Patrono. Hubo Junta  extraordinaria en el Ilmo. Ayuntamiento y Misa dialogada con sermón a continuación.

La comida fue en Oviedo. Autos Llanera  ofreció, como en años anteriores, el transporte gratuito, cooperando así  a esta festividad.”

En busca de la convivencia.

       Acababa de  llegar a vivir con vosotros cuando sucedieron cosas malas, de muertes, entre nosotros (tres homicidios casi seguidos por discusiones de linderos ); así que mis esfuerzos para  apagar odios y que nos amásemos más,  son la médula de todas las Semanas Parroquiales.

      La “fiesta de los churros” simbolizó un poco aquel esfuerzo: Rosa Payarín había vendido churros durante la Guerra; formamos un equipo:  hacíamos churros en el pórtico a la salida de misa  por Navidad y  todo lo que sacábamos lo enviábamos,  con cartas  y fotos  y  “Semanas Parroquiales”,  a los feligreses que teníamos en la cárcel,  y también a  nuestros mozos ausentes que cumplían los dos años de mili, muy lejos, muchos de ellos en Africa. Con qué emoción  nos escribían  agradeciendo aquel gesto del  pueblo hacia ellos. 

     Recuerdo  mi ansia de que se arreglasen conmigo las diferencias antes de ir al juez. Algunas veces lo conseguía y, después de mucho dialogar en la Rectoral, acabábamos rezando juntos un Padre nuestro.

 

Los pobres de entre nosotros.

    La ayuda a los pobres es otro de los recuerdos  entrañables que conservo de vosotros. Recordar cómo se volcaba el pueblo entero cuando los veíamos enfermos. Aquel “Ramón de los Filos” que cayó en cama; y enseguida se dio la voz de alarma  en la “Semana”. Puse una lista de 30 familias(no importaba que fuesen a misa o no) y una libreta a la puerta para apuntar cómo lo dejaban o qué ropas le cambiaban. No falló ni una sola familia; al final tuve que engañarle un poco  porque no quería ir a un asilo. Era un Don Quijote aquel Ramón, no admitía limosnas y vivía de su trabajo vendiendo hilos por las casas, y  la gente se los compraba para ayudarle. En el hospital no me lo querían y la trampa fue  que en el asilo de la Malatería salieron a recibirlo dos hombres  disfrazados con bata blanca   y lo llevaron a una camina donde  murió al poco tiempo.

       Y Rosa El  Pichu de Tamargo, que también vivía sola, y cuando se puso enferma, también se organizó  el servicio de asistencia vecinal sin que ni un solo vecino desfalleciera... y Susa Plata de Campanal a quien no solo atendían , sino que la mimaban las vecinas (Anita la de Otero, ¿te acuerdas?).

       Aquellos pobres nos hacían ricos en amor. Pero  en hacer  caridad era difícil que nadie ganase a Nocencia la de Fausto, aunque no pisaba la iglesia. La llamaban  de día o de noche para poner inyecciones, ayudar a partos, o lo que fuera,  sin que jamás pusiera mala cara.

 

 

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Luchábamos por progresar 

         Había que salir de aquella pobreza y algunos vecinos se unieron para trabajar:  “que  todos ayudemos a los vecinos de Quejo que se han puesto a hacer  con sus manos una carretera”. Era la “Semana” del 20 de octubre del 63.

         Mención a parte merecía la preocupación por el progreso del campo. Me tenía obsesionado: la posibilidad que se presentaba eran las cooperativas agrarias, agropecuarias... Reunía a los paisanos y les traía  gente  preparada  que cantaban las excelencias de formar cooperativas; nombré vocales: Luis de Ca Candás y Pepe de Ca Isidro por Escamplero; Pepe Luis de Cenoyal y Manolo del Formigueru por Santullano.

        Y las charlas animando a entrar en la  Central Lechera Asturiana que se fundaba entonces y hacia socios sólo con echar unos litros  más de leche cada día.

        Y con qué alegría aquel  19 de Marzo del 63, después de Misa, bendijimos el primer tractor que vino a Las Regueras; hacía de acólito José Ramón de la Trecha, el abogado( ¡qué gran amigo perdí¡). El tractor era de David  Miranda,  de Ca El Juez de Escamplero(¿Estás por ahí, David?. Eres el decano de los tractoristas de Las Regueras).

 Cursos  para la juventud.

       Dejadme deciros algo de los Cursos Prematrimoniales: aquellos doscientos  cuatro  jóvenes que reuní; aquellas charlas de las que luego se examinaban;  pero ¿quienes las daban? Figuras eminentes y especializadas, venían siempre con sus esposas, Luis Riera Posada, Emilio Jaqueti, Rafael de las Heras, abogado con su esposa Mariti, profesora de Ciencias en la

Universidad; Salvador, Isaac Díaz, el Padre Fermín(éste sin esposa), José Ramón de La Trecha, y también, cómo no, el  mismísimo hoy presidente de  la Real Academia de la Lengua Española, Victor G. de la Concha. Y clausuró en Sr. Arzobispo en el teatro de Trubia entregando personalmente los diplomas a mis doscientos y pico regueranos.

    Y los cursos de Servicios Sociales; dimos con ellos cuando para poder ir al extranjero las chicas tenían  que tenerlos hechos. Como todos querían participar en aquellas   excursiones  a Fátima y a Lurdes, se me ocurrió  solicitarlos para el Escamplero como zona rural,  bajo la supervisión de la Sección Femenina, que era muy rigurosa en orden a asistencia y exámenes: había clases de higiene, cursos de cultura  y de cocina, etc. .Hasta conseguir la insignia de S.S. que valía para entrar  a trabajar en muchos sitios y poder salir al extranjero.

La  biblioteca de Las Regueras.

     Hay que hacer que se lea;  hay que buscar libros  y  que la gente los lleve a su casa(todavía no había llegado la televisión ).  Y nos pusimos a ello.  En esto también me ayudaban los maestros (¿ te acuerdas, José Manuel?.  La biblioteca empezó a funcionar el 11 de Noviembre del 62. Con algunos libros que yo tenía y los que pude reunir. Y en Navidad se vendía Lotería y aquel año nos tocó  el reintegro “: con las 5oo pesetas   de Lotería podremos adquirir diez libros para cada parroquia)”, decía en la Semana.

 

 

 

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Un renglón para la nostalgia

     Y cómo olvidarme de hablar  de “Los tres Cariñinos”,  que empezamos representando en el salón de Casa José La Campa con la juventud de aquí, y que  llevamos hasta el  teatro de Trubia,  con tal éxito,  que nos animó a hacer  aquí junto a la iglesia, después de limpiar todo el cementerio viejo, un  salón de teatro para poder hacer representaciones  todos los años; y empleamos allí hasta la última peseta que habíamos ganado. Poníamos ladrillos los monaguillos y yo ¿Os acordáis, Manuel y Ramiro de Andallón?  Sólo llegamos a inaugurar  el Teleclub;  y, durante muchos años,  se veían  ante el muro de la iglesia, las columnas del teatro que nunca  llegó a ser.  Tanto trabajé allí que el 17 de febrero del 68 os escribía: “Esta semana no tengo apenas tiempo para escribiros. He estado todos los días trabajando en la construcción (del teatro) hasta el anochecer. Y sólo ahora, de noche, con más ganas de descansar  que de hacer la Semana, me pongo a escribiros. ¡Ya casi hemos terminado el Teleclub¡..”

    Dejadme citar a aquellos  chavales que ensayaban  después de una dura jornada de trabajo,  según salían en la Semana Parroquial del 6 de Enero del 69: “Pues sí, fue un descubrimiento, ( de ámbito parroquial, claro), la actuación del grupo de chicos y chicas:

José Manuel Alvarez de Santullano, trabajador. Margarita Fernández de Otura, modista.      

Maruchi Flórez de la Barrera, estudiante.           José M. Rodríguez de Andallón, trabajador.

Jesús Alvarez de Santullano, estudiante.             Ramiro G. Valdés  de Andallón ,estudiante.

Julián Rodríguez de Andallón, trabajador.          Manolita  Fernández del Cenoyal, estudiante.

Josefina  Suárez de Andallón, modista.                Manuel Valdés de Santullano, estudiante.

Luis Suárez de la Teyera de Andallón, albañil.     Teresita  Suárez  Iríbar de Santullano bordadora.ÿ

 

 

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De D.Manuel Valle Paredes

Presidente de la Comisión de Protocolo.

Sr. Alcalde, concejales, señoras, señores:

             Constituye para mi un honor el poder dirigirme a todos ustedes como Presidente de  la Comisión de Protocolo de este Ayuntamiento.

            Desde  el año 1587 en que Las Regueras se constituyó en municipio independiente hasta nuestros días es seguro que muchas personas han gozado del reconocimiento de nuestros vecinos bien  por sus aportaciones en diferentes campos de la vida del país como por su trayectoria en beneficio de los intereses municipales. La Enciclopedia Asturiana alude a un numeroso grupo de esos  regueranos a los que considera hijos ilustres del municipio.

            En la época más reciente es indudable que hay fechas y hechos que marcan hitos en el transcurrir de los municipios y que  merecen ser destacados. Uno de ellos es sin duda el abastecimiento domiciliario de agua.

            Las Regueras a pesar de la paradoja que supone que  su nombre sea debido a  la abundancia de regueros y riachuelos que la atraviesan, venía padeciendo  especialmente en la época estival y en  algunas zonas del municipio un problema grave, pues algunas fuentes prácticamente se secaban lo que suponía un grave trastorno para los vecinos.

            Era habitual que las mujeres además de ir  a lavar  la ropa al lavadero, regresasen con  la ropa lavada en una mano y en la cabeza encima la ”rodiella” otro “calderu” con agua.

También era frecuente  ver pasar burros con las alforjas y dos garrafones, generalmente conducido por el mas joven de la casa, para ir a buscar agua a la fuente y una vez allí guardar vez  o “sacar número” como si se tratase de algunas dependencias de un moderno supermercado.

Asimismo no era raro que algunos vecinos “sionciesen”  la pareja de vacas y el carro para ir al riachuelo mas próximo a buscar agua.

Han transcurrido ya mas de treinta años desde que una gran parte de nuestro municipio dispone de un servicio básico y por tanto fundamental para sus vidas como es el servicio domiciliario de agua.     

ANÉCDOTA- Si me permiten les voy a contar un recuerdo  personal.

            Yo tengo grabado el día en que llegó el agua a mi casa. Vivía con mi abuela en El Escamplero y regresaba de coger hierba de un prado que teníamos en  Los Arroxos, estaba cansado y sobre todo de mal humor; tenía que llevar las dos vacas al bebedero de la fuente del Güellu y probablemente ir a buscar agua con el burro.  Por aquellos días ya había vecinos que tenían agua en su casa. Al llegar a casa por la parte de atrás de la misma vi un tubo sujeto a la pared y al final del mismo el grifo. Giré la llave y empezó a salir agua.  ¡Qué alegría! Parecía un milagro.

            ¿Quien podía hacer milagros??

            Sin duda ... ¡EL CURA!.

            Los curas en aquellos tiempos hacían muchos milagros.

Fue un milagro que un grupo de personas inquietas representando cada una de ellas a su pueblo se coordinasen

 

para tratar de convencer al resto yendo casa por casa.

Fue un milagro que hubiese un alcalde Arturo Suárez que supo ayudar y  apoyar  una iniciativa del pueblo

Fue un milagro al f in, que en el año 1958 llegase al municipio una persona inquieta y con ganas de hacer cosas por los demás. Esa persona era D. Celso Díaz.

            Todas ellas necesitarían un monumento o al menos una placa de reconocimiento a su labor, que seguramente estaría bien colocarla en las modernas instalaciones con que ahora contamos en  La Mofosa, muy cerca del primitivo manantial.

Probablemente todo empezó,   cuando en la Semana Parroquial que editaba Celso con sus propios medios (el primer y casi único semanario de Las Regueras) en un número de 1962 destacó en letras grandes la siguiente pregunta “¡¡AGUA!!  ¿QUIÉN QUIERE AGUA?”

            Este fue el toque de salida, pues el 7/11/1964 el Pleno del Ayuntamiento declaraba el manantial de LA FONTONA como un bien  de utilidad pública.

El 15-5/65 en virtud de un escrito del Excmo. Sr. Gobernador Civil el Ayuntamiento se comprometía a aportar 1 millón de pesetas, aunque en realidad eran los vecinos los que tenían que entregarlo a lo que ninguno se opuso. También se comprometía a la libre disposición de terrenos obteniendo los permisos necesarios y a las indemnizaciones a que diera lugar el tránsito

Cabe señalar que el presupuesto municipal de ese año era de 379.937 ptas. de las que el personal activo en salarios,  recibía 257. 124  ptas.,es decir: mas del 70%.

A partir de ese momento la traída del agua se hizo una realidad.

La Semana Parroquial continuaba divulgando cuestiones de todo tipo: Sanitarias: contando siempre con el asesoramiento de Emilio Jaquetti.

Educativas : los maestros informaban a Celso de cuestiones que él ponía en conocimiento de todos (becas, acceso al bachiller). Todos ayudaban pero sin duda el que más, por su proximidad, era D. José Manuel Gómez Méndez, mi querido maestro.

Celso en su Semana Parroquial continuaba alentando a los padres para que hiciesen todo lo posible por dar estudios a sus hijos y criticaba la marginación que aún sufrían  las niñas en este campo.

Aquella Semana Parroquial era esperada por todos para estar mejor informados y conocer la opinión de Celso en algunos temas de actualidad. La decepción era grande cuando por alguna cuestión no llegaba la Semana Parroquial. Sin duda constituye un documento histórico importantísimo para conocer la historia mas reciente de nuestro municipio. 

También los mas jóvenes esperábamos que llegase el domingo para ver la película que Celso nos ponía., generalmente películas de vaqueros y con algún que otro corte que nosotros protestábamos ruidosamente contra las tablas del suelo de la Carcabina. .

Qué beneficio supuso el apeadero de RENFE de San Pedro de Nora, especialmente para los vecinos más cercanos: San Pedro, Rañeces, Campanal, Tahoces, Escamplero. Allí estaba Celso trabajando, incluso manifestándose  para tratar de conseguirlo.    

            Los Tele – Clubs, el teatro, las excursiones, las

 

charlas,  la  Biblioteca, la Rectoral, el arreglo de la Iglesia de Escamplero, que te supuso varios viajes a Madrid, la preocupación constante por los más necesitados como cuando sugeriste que unas treinta familias tenían que cuidar turnándose a Ramón de los Filos  y todos aceptaron tu sugerencia.

En definitiva tu afán de servicio y trabajo por los demás, justifican sobradamente el que los regueranos representados en esta Corporación Municipal quisiéramos otorgarte este sincero y reconocido homenaje.

Hace varios años que estabamos pensando en hacerlo, recordándolo especialmente desde la renovación total de la red de agua realizada hace poco tiempo, si no lo hemos hecho primero es por no saber muy bien cómo hacerlo, no en vano vas a ser  la primera persona que va a tener el nombramiento de  HIJO  ADOPTIVO del municipio.

Han  pasado ya varios años y  esto hace que muchas personas que trabajaron junto contigo  ya no estén con nosotros, sirva este homenaje a tu persona como un reconocimiento a todos ellos.

 

Muchas Gracias

 

 

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CASA CONCHA, LA CENA, LOS BRINDIS Y MUCHAS ANÉCDOTAS.

D. José Manuel Gómez.

                 en la cena del homenaje.

Me piden que diga unas palabras en este acto tan entrañable de homenaje a D. Celso, y yo, aunque soy hablador, no soy buen orador por lo que  me permito leer con vuestro permiso, unas palabras.

Estamos aquí con gran emoción, por el considerable aprecio que sentimos por Don Celso.

En el año 1959 vine yo de maestro para Escamplero y D. Celso había llegado  como párroco de Las Regueras un año antes, y estaba de encargado de la parroquia de Balsera.

Desde el primer momento me ofreció  su confianza y amistad; juntos trabajamos durante  16 años aproximadamente en la educación y formación de los niños, adultos hoy, y muchos de ellos aquí presentes.

Cuando empecé en la Carcabina a dar clase tenía 60 niños porque las niñas estaban en el pueblo de Valsera, ya que la enseñanza no era mixta como hoy.

D. Celso venía todas las semanas a la escuela  para hacernos una visita y colaborar en la enseñanza del Catecismo y en la formación religiosa de los alumnos.

Yo como maestro, también colaboraba con él en la misa de los domingos. Recuerdo que en cierta ocasión y debido a un problema que tenía en la garganta tuvo que estar 20 días sin hablar y me pidió que leyera en voz alta toda la misa y así compartíamos la celebración de la Eucaristía.

También se preocupaba del ocio de los mayores y niños organizando numerosas excursiones. Recuerdo con enorme agrado  una que hicimos a Lourdes  en el 1960.Se apuntaron tal número de personas que a la hora de subir al autobús él no tenía asiento; cogió una banqueta de casa, la colocó en el pasillo del autobús y allí se instaló. Cuando regresamos debido al traqueteo del viaje ya podéis imaginaros cómo llegaron tanto él como la butaca. Fue un viaje inolvidable ya que en aquellos tiempos no era tan fácil  salir al extranjero como hoy.

Recuerdo, como todos vosotros, tener que ir a buscar agua a  la fuente “Que Fierve” con los bidones de la leche y otras vasijas, y a veces a lugares más lejanos.

Cuando se construyeron las escuelas de Escamplero, se hizo un aljibe  para acumular agua en los períodos de lluvia que abastecería a las escuelas y a los vecinos más próximos. Pero esto no era solución. Entonces D. Celso, preocupado por este grave problema se empezó a movilizar:  con gran entusiasmo y esperanza, realizó visitas a las autoridades competentes, tramitando documentos, recorriendo casa por casa todo el concejo, recaudando dinero, solicitando permisos... Se entregaba desinteresadamente sin que su ánimo decayera, aunque la tarea emprendida era difícil.

Por fin se logró que el agua llegase a cada casa y el sueño se hizo realidad.

También trabajó intensamente para hacer llegar al concejo otras mejoras, una de ellas, el apeadero de San Pedro de Nora.

Por todo ello; estamos hoy aquí agradeciendo el esfuerzo realizado, la dedicación, entrega y cariño que nuestro buen amigo hizo con este concejo y en especial por el pueblo de Escamplero.

            ¡¡ Muchas gracias, D. Celso!!

 

 

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Obsequios inesperados.

Durante la cena el Sr. Alcalde y el director de la Caja Rural le ofrecieron sendos regalos.

Intervención del Sr. Alcalde

“Aprovechando este momento”, dice Miguel, “como no podía ser menos, a todos los que participais de esta fiesta, se os ha rescatado un dinerillo para hacerle un obsequio a don Celso; o sea que participais todos en este regalo que se le va a hacer ahora. Se lo va a ofrecer Berta.”

 El regalo era una magnífica pluma Mont Blanc, con la que todavía no se ha atrevido a escribir.                          

D. Roberto, Director de la Caja Rural de Las Regueras.

    “También la Caja Rural de Las Regueras, cuyo Director,   Roberto, está aquí con nosotros, quiere hacer un obsequio a D. Celso”.- añadió el  Sr. Alcalde.

    Entonces D. Roberto, le  regaló una maqueta de horreo  asturiano con una dedicatoria grabada en una plaquita,  aludiendo a la efemérides y dijo:

   “La verdad es que Don Celso y yo no  tuvimos muchas ocasiones de estar juntos. Desde que estamos aquí, cuando se fundó la Caja Rural en Las Regueras(de esto hace ya casi veinte años), siempre, constantemente oí hablar del famoso D. Celso, de todo lo que había hecho; pero ahora que venimos del Ayuntamiento y  le  escuché  cómo os recordaba  tantas cosas que hizo, yo creo que era un diez por ciento de lo que me habían contado; así que de parte de la Caja Rural de Asturias le ofrecemos este regalo  como recuerdo de gratitud.

Cine interparroquial    

     “Cuqui, vete a la cocina y dile a Mamá  que ponga la gramola, que ya se está terminando la película”

            La gente se animó y contaba cosas; algunas  verdaderamente entrañables,  merece la pena recordarlas.

  La anécdota es de Cuquina, la de Casa Ramiro  de Biedes, cuando  ella era muy  pequeña. Se estaba acabando  en el salón de su bar la película. El Sr. Cura  le dio  un recado para su madre que no  olvidó nunca. La frase  suscitó en todos nosotros el recuerdo de aquella     época  en que el  cine de los domingos era la única diversión para los niños y mayores de las tres parroquias; los jóvenes acudían a los bailes conformándose con una gramola para divertirse.

 En casi todas las parroquias había un almacén, que se habilitaba los domingos para hacer baile. Pero las horas   en que se permitía a la juventud ir al baile estaban muy delimitadas: no se podía llegar tarde a casa. Si queríamos poner cine teníamos que programarlo en las horas anteriores, pero ¿qué  pasaba? Había montones de dificultades: la película se cortaba tres o cuatro veces(cuando no la tenía que cortar yo para que no aparecieran escenas de besos). La electricidad era tan débil que yo  tenía que llevar  en mi Vespa  entre los pies un transformador  que pesaba 13 kilos, y  chupaba toda la luz del pueblo ( así que al oscurecer, o ibas al cine o a la cama). Yo lo pasaba  muy mal porque si la película  por tantas averías se retrasaba, la juventud que esperaba afuera, se impacientaba y  los organizadores también.

 

Os ofrezco una foto, saliendo de Biedes, con Gascuñana Gascuñana mi Vespa, yendo a echar cine: encima de la rueda delantera en un portabultos va un un enorme altavoz sobre la rueda delantera. El maestro Gascuñana, que era mi ayudante,  lleva sobre sus rodillas la máquina, de unos veinte kilos; y atrás iba la maleta conteniendo la película.

 

 

 

“ Ye´l  cura nuevu”

Los primeros días de aquel Julio de 58, cuando llegué a Las Regueras,  mi medio de transporte era una vieja bicicleta que me llevaba en las cuestas abajo, pero en las cuestas arriba era al revés. Era el segundo día de mi estancia en Casa José La Campa y me llamaron para un funeral en Soto. Iba yo bajando por las curvas del Zapatu a  Lazana y  soltando una mano del manillar para saludar a todo vecino que encontraba, con mi preocupación de hacerme agradable. Encontré a un chaval  luego a otro y yo repartiendo saludos, pero al llegar a la última curva oigo que grita al otro. “Oye, ¿Quién ye esi?  -.Home ye el Cura nuevu”.

Y responde el de arriba : “será un puteru como todos” (Vete a ver si no sería Miguel, nuestro querido Alcalde¡)

Un  “gochín” en Vespa

 A las pocas semanas yo conseguí una Vespa para “servicio parroquial” (así pasé delante de una enorme lista de espera). Volvía yo de visitar Rañeces con mi flamante Vespa cuando  tengo que detenerme  porque un paisano trata de guiar a un

gochín con una vara, pero ante la moto  y el Sr. Cura  y el gochu atravesado era inútil el esfuerzo del paisano repartiendo  palos. Por fin le dije. ¿No podías cojerlo en brazos  y colocarte a quí detrás de mí? El hombre me miró  escéptico, pero cuando vio que se lo decía en serio  vio el cielo abierto, y marchamos los tres  tan contentos.Luego supe que se comentó bastante aquello del “curín nuevu”.

“Cuidado con esa curva”

 Al año siguiente con  el maestro Gascuñana y su hijo Lito emprendimos la aventura de dar la vuelta a Galicia  en Vespa, desde el Ferrol a Vigo en dos Vespas.  Yo, como cura, iba de sotana (no podía quitarla más que para dormir), pero no me había preocupado de sacar ni matrícula de la Vespa, ni carnet de conducir.

En una de éstas  nos para la Guardia Civil. Y qué sorpresa cuando en vez de preguntar por la matrícula, se cuadró: “A sus órdenes. Mire, allà en la primera curva han echado gravilla y es peligroso, vaya con cuidado”.  “Muchas gracias, muchas gracias, adios, eh?” –respondí.

 

 

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El respeto a la sotana.

Entonces la sotana imponía respeto. Ponías el sombrero de fieltro negro y aquella capa(el manteo) que medía alrededor  ¡ocho metros de tela¡ Así me atrevía a ir  varios años a Madrid a pasarme horas y horas en los Nuevos Ministerios; salían los empleados “mire. es que el Sr. Director General no va a poder recibirle “ -. “bueno, no importa;   yo puedo pasarme aquí el tiempo porque vengo desde Asturias sólo para esto”. Al fin me recibían.

 

   También en Oviedo valía mucho.         ¡Tuve que ir tántas  veces durante  tántos años a lo de agua!  Cada año llegaba un remesa desde Madrid, pero eran tantas las necesidades, que valía aquello de “el que más llore para él”. Había que estar siempre alerta.El alcalde , Arturo, gran amigo y entusiata,  me dejaba hacer. Llevaba él con su mujer Fina  el cuidado de once vacas y como la alcaldía no daba nada, el trastorno de tener que ir un día a Oviedo era enorme, pues no había más remedio que recuperar el tiempo a costa de lo que fuera. El que andadaba con el reparto del dinero era D. Cándido en la Diputación. Un día se enfadó ante mi impaciencia: “¿Se da cuenta Vd. de que esta cantidad de dinero que se les ha concedido para  sólo 5oo vecinos(no sé si eran diez millones de aquellos) ni es Estados Unidos  se podría hacer?”

   Un día advertí que tenía afición a coleccionar sellos; yo tenía en cada parroquia un buzón de sellos para los chinitos. Cuando tenía que ir a verlo,  rebuscaba para ofrecerle  alguno y así me atrevía mejor a presentarme.

   Algo parecido me sucedía en la Confederación de Aguas cuando se retrasaban los planos  o alguna reforma o una visita o la contratación de un tramo. Aquí el sistema era diferente; solía conseguir cigarros en las bodas y los guardaba para cuando iba a Oviedo. Tenía que sisárselos a mi padre que desde el principio  era el consumidor oficial de todos mis habanos.

 

 

La mili  de David de Ca‘l Juez

  Fue muy importante para mí, nunca me había relacionadocon la autoridad militar. Me pareció muy injusto que tuviera que ir los dos años a la mili y dejara sola a su madre. Ahora pienso que si hubiera ido a la mili no estaría  soltero y solo en la vida(es una broma, David).

 Era un  hecho  que David  libraba de la mili por ser hijo de viuda. En éstas, recibe una comunicación de que tiene que ir porque regenta una carnicería. El razonamiento del Ejército era  que si tenía una industria podía pagar una persona que cuidara de su madre durante su ausencia. Lo que no mencionaban es que David mataba  sólo un par de reses al mes.

  En Oviedo nadie podía hacer nada. Las razones había que exponerlas ante el  Capitán General de la Séptima Region Militar con sede en Valladolid ¡Dios mío¡ Sin pensarlo más, cogimos el tren y allá nos fuimos. David esperaba  por allí mientras yo (con mi capa y mi sobrero de cura)me veía obligado a exponer mi caso ante varias autoridades  que  me miraban  primero  con extrañeza y luego con simpatía porque el espectáculo  no debía de ser  muy frecuente; hasta que por fin me concedieron el honor de presentarme ante el mismísimo  Capitán General. Allí expuse yo lo que me parecía una injusticia:dejar abandonada a una madre dos años iba contra la Ley; parecía un sermón;  pero entonces  se enfadó un poco él  por lo de “contra la Ley”. Le escuchaba, pero no oía nada a favor de mi petición, y volvía yo a la carga. “¿Le parece que iba a venir hasta  aquí desde un pueblín de las montañas de Asturias  si no fuera  porque creo que es una injusticia  que se comete por  no conocer la verdad?”

Pues nada, salí de allí sin conseguirlo. Como no podía más busqué un sitio para llorar y desahogarme. Hasta que un capitán que estaba de ayudante y era de Moreda donde yo tenía  familia (los de Academia  de Serrano) me dijo:

“consuélese que el Capitán General  se lo va a conceder. Solo falta que Vd. lo justifique con  certificados. Mande muchos, los más que pueda”.

 Junté certificados del Alcalde de barrio y de el de Santullano y del Cura, claro; pero luego fui al Sindicato de la carne, me despiezaron las reses con el precio de compra y el de venta y gastos inherentes; como sólo vendía dos al mes, resultaba que David perdía dinero con aquella carnicería.   Finalmente ¡ libró de la  mili¡ Muchos años más tarde  la mujer se me quejaba . “ay, que no voy a ver casau al mi David” Pero yo ya no piqué . lo más que podía hacer  era casarlo gratis y se lo dije, pero no no fue suficiente.

 

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Aquel Jueves Santo del 59.

 Era el primer Jueves Santo de mi vida como cura. En mi mente estaban recientes  las semanas santas del Seminario. Quise hacerlo tan espiritual como si todos  mis nuevos feligreses fueran seminaristas. El resultado fue caótico.

Como eran tres parroquias, y yo no podía estar presente, organizamos el Monumento que era como una montaña de tablas y cajones que se cubría con sábans blancas(que prestaban los vecinos);  encima se adornaba con muchas flores  y muchísimas velas que ardían desde el Jueves después de misa hasta los Oficios del Viernes. En la parte más alta se colocaba el Sagrario. Todo el mundo se pasaba las horas haciendo guardía  al Santísimo. Durante el día  la gente acudía en pequeños grupos, pero  las horas más malas de la noche eran para los jóvenes (Adolfo Xixón, Mario de Ca Cachaza, Antidio de Taraniello...) Se confeccionaban las listas y hala¡ a pasar allí las horas de aburrimiento. En la iglesia no había bancos sino reclinatorios que cada familia adornaba con un cojín  a veces cuidadosamnte bordado. Nunca se supo quien empezó la batalla, pero alguno de los de atrás tuvo la tentación de desatar un cojín  y lanzarlo al cogote  del que estaba delante; ya en pleno combate, uno de los cojines hizo blanco en el Monumento y se desparramó  el aceite de las lámparas, la cera de las velas, el agua de los floreros y hasta parte  del andamiaje. Cuando llego  al día siguiente y veo todo aquello ¡Jesús, qué disgusto¡ Los  reuní a todos, les eché un bronca, pidieron perdón tratando de dar alguna tímida explicación y todos quedamos amigos.

 

Al día siguiente era  entonces Sábado de Gloria(la Liturgia no  esperaba al domingo para resucitar  a Jesucristo) y la noticia nos cayó como un rayo:” la Guardia Civil  se llevó presos a los chavales  que estuvieron haciendo la vela el  Jueves en la iglesia.” Acuden a mí los padres  angustiados, “ya los llevaron pa Oviedo”. Nos presentamos en el Juzgado en la Plaza del Ayuntamiento. Mientras ellos esperaban abajo subo yo ante el Juez. Nada, que estaban denunciados por “   sacrilegio y profanacion de un templo” y eso era una falta muy grave según el Código.”Pero, Sr. Juez, ¿no voy a saber yo,  que soy cura, lo que es una profanación?. Eso fue una chiquillada y nada más.” Pero él en sus trece, irían de momento a la carcel... Lo vi tan negro  que empecé a implorarle. “Por Dios se lo pido, acabo de llegar a esa parroquia, empiezo a caer bien  a mis feligreses; si Vd. me hace esto destroza mi carrera, no puedo volver más  allí. Mire lo que hace; es rídiculo pensar que hubo profanación, no hubo mala voluntad.”  Después de una hora, que para los padres  debió ser una cuaresma, accedió, y los chavales quedaron libres.  ¿Quién  nos había  hecho la denuncia?  Había sido el Alcalde  y Jefe local de Falange, hombre impetuoso, que había luchado en Teruel y en el Ebro cuando la Guerra.

   Sé que después decía  en los  chigres, “esti cura nuevu  no val pa  aquí, de tan buenu , ye tontu , va haber qu´echalu”.

Lo triste es que hace sólo unos meses me dijo un vecino que hace muy pocos años todavía uno de aquellos  chavales quiso presentarse a un trabajo y lo rechazaron porque en la Guardia Civil constaba(¡todavía hoy!) como  profanador de iglesias¡.

Me da pena de que este hombre, que fue un buen amigo mío, no acudiera a mí, ante esa injusticia que le privó del trabajo.ÿ

 

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El Brindis.

“Por todas las personas buenas que  hubo y hay en  estas parroquias, por las cuales se hizo lo que se hizo; que no fue D. Celso el que os  puso el agua en las casas, sino aquellas primeras cien familias  que creyeron en mi ilusión y juntamos ciento siete mil ptas. para que los ingenieros de la     Confederación hicieran un proyecto para saber si sería factble llevar el agua a todos; aquellos sí que merecían un monumento. ¡Por ellos y por vosotros!

 

    Una cosa que tengo  que proponeros: esti fíu adoptivu cuando cumpla un añu , quier celebralo con los amiguinos. Pa los que quieran, un viernes o un sábado  una cenina juntos.. mientras uno viva,   aunque haya que acabar viniendo con  un bastonín; de verdad,eh?; pal añu que vien por estes feches: Así charlamos y ... hacemos ¡ proyectos de futuro!

 

Del Protocolo y otras cosas.

Habiéndome encomendado el homenajeado  que esbozase los entresijos del nombramiento y homenaje como hijo adoptivo de Las Regueras ( sin entrar en el tema de merecimientos que  corresponderá a otro/s ponente/s), cabe decir que, una vez que surge la  propuesta dentro del ámbito institucional, emana  de inmediato  una corriente generalizada  y unánime de simpatía y gratitud hacia su persona,  en lo que fue y significó su aportación  en el ámbito social para el concejo de Las Regueras;  entendiéndose de inmediato que había que poner fin a la ausencia de agradecimiento reglado y corporativo.

Dado que en ese momento existía una carencia total y absoluta de cauces, normativas y órganos   capaces de darle cuerpo  y formas, se crea la  Comisión de Protocolo  integrada por  un miembro de cada grupo político: D. Fernando  Alvarez Suárez(P.S.O.E.); D. Juan Benito Quero Cabezas(P.P.);  D. José Manuel Fernández González (I.U.)  y como presidente D. Manuel Angel Valle Paredes(U.C.D-C.D.S.).

 Los primeros pasos y reuniones de dicha Comisión  van encaminados  a crear una normativa que regle el procedimiento a seguir en este caso  y sirva como basamento sólido en situaciones similares que puedan surgir; así como a la cumplimentación institucional de la visita al Concejo de personalidades insignes  de los distintos sectores que componen la sociedad(político, cultural, científico, deportivo, sanitario...). Así  queda elaborado  el  Reglamento de Honores, que es refrendado por el  Pleno Municipal con fecha de 10 de Noviembre  de 1998.

A raíz de dicha aprobación y teniendo claro que el nombramiento que nos ocupa es una cuestión estable y segura, a expensas de formalizar oficialmente, se dota una partida presupuestaria capaz de asumir los costes de la cumplimentación.

El acuerdo de nombramiento de  Hijo Adoptivo se hace firme en  la sesión plenaria  del día  6 de Abril de 1999,fijándose la fecha del 21 de Mayo siguiente para el nombramiento oficial e institucional con la entrega del  medallón  y  el  pergamino.

Los trabajos de la Comisión , a partir de ese momento,  van encaminados , siguiendo el Reglamento de Honores, a la adquisición de la  Medalla de Oro, con el escudo de Las Regueras y el   Pergamino acreditativo del nombramiento.

 También el  Libro de Honor donde ha de firmar el homenajeado.

A tal  efecto  los miembros de la Comisión  se trasladan a Oviedo para ver y seleccionar, entre los distintos productos existentes en el mercado, los que se consideren más convenientes y que se comprometan  a realizar el trabajo de orfebrería para la fecha  acordada .

Una vez resueltas estas cuestiones, la Comisión ha de encargarse  del acto lúdico y de participación popular, así como  publicitar el institucional y el popular; la forma y modo de cómo se plasmaría la participación ciudadana así  como la formación de la mesa presidencial en el ágape.

 

A grandes  y someros rasgos es éste el trabajo de elaboración y preparación del primer nombramiento honorario que ha tenido lugar en  el Ayuntamiento de Las Regueras, al menos en la presente etapa democrática.

Sólo me resta por decir  que el trabajo en la Comisión fue gratificante, participativo  y unánime en todos  sus dictámenes.

                                                                   José Manuel Fernández González.

 

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INTERVENCIONES

Intervención de D. José Manuel Alvarez, de Casa Labrante de Santullano.

 Yo asistí a este acto porque me pareció un deber como vecino de Las Regueras rendir un homenaje a este hombre que tanto se esforzó y luchó durante los casi veinte años de su estancia entre nosotros. El quería elevar el nivel de vida de estas parroquias, a pesar de que los medios con que entonces se podía contar, eran muy escasos.

Yo comparto la opinión de todos los que me han precedido en el uso de la palabra. También supe lo que era la tarea diaria de ir a la fuente de Baciello, después de volver de la escuela, un día sí y otro también. Era una necesidad ineludible: alguien tenía que ir.

Por eso, cuando después de esperar muchos años, llegó el agua a la puerta de mi casa, yo también me sentí libre de aquella estaferia. Se había acabado para siempre la gabela de  llenar los calderos para beber, llevar el ganao al agua, ir a lavar a la fuente y  llenar la palangana  por las mañanas. Aquello sí que era una esclavitud.

  Me pareció lo más justo asistir a este homenaje para que sepa  D.Celso que somos gente que sabe reconocer y agradecer los logros que consiguió para mejorar  nuestras condiciones de vida.

 Lo que no podía yo ni sospechar es que en el discurso pronunciado en el Ayuntamiento llegase a mencionar el grupo de teatro que él formó en Santullano, y al  ir recordándonos  uno a  uno, suscitó en mí  tantos recuerdos que he  de confesar que me emocioné. Para mí fue aquella una experiencia inolvidable. “Blas el de Pacha” era el protagonista, el papel que a mí me tocó representar;  lo había tomado con tal entusiasmo  que la  gente disfrutaba y  todos aplaudían mucho.  

 ¿Te acuerdas que nos estuviste llevando de un lado para otro? Desde  el Salón de Casa José la Campa pasando por la Carcabina. Llegamos a hacer representaciones en Bayo y otros lugares hasta llegar por fin a un teatro de

verdad: el del Casino de Trubia, donde nos sentíamos verdaderamente artistas ante un publico que nos aplaudía  generosamente. Fue entonces cuando surgió la idea de hacer nosotros un teatro aquí en el campo de la iglesia.

   En nombre de todos aquellos jóvenes, cuya voluntad creo interpretar, pero sobre todo en el mío propio. quiero en este acto tan entrañable  darte un abrazo.

 

 

David de Ca El Juez de Escamplero                                                                                                                                                                               

Recuerdo muy bien cuando  D. Celso llegó a Escamplero, pues a los dos días de llegar le tocó asistir al entierro de  Manín del Juez, que era mi padre. Después estuvimos casi siempre relacionados; primero con lo de la mili, que fue un mal trago en que  conté con él  hasta conseguir que mi madre no quedara sola por tener que ir yo a la mili.

 Cuando lo del tractor,  que entre él y Ramón de La Trecha me convencieron hasta que lo compré y se bendijo el día de San José de aquel año de 1963.

 Lo que nunca consiguió fue casarme y eso que me ofreció muchas veces hacerlo gratis.

 

Antonio Banciella. Interviene recordando que el primero que casé fue a él con Extensita la de Ca Fausto del Garaje, para reivindicar jocosamente  que “como el Cura lo dejó, yo creo que no estoy casado”(a buenas horas te acuerdas, cuando ya pasó medio siglo). También que la primera visita que hice fue a su casa porque, para conocer mi nuevo destino, me trajo en su moto un amigo, Vilorio; pero pinchamos (cosa frecuente en aquellas carreteras de grava y baches) y nos dirigieron al garaje donde Fausto, que me presentó a toda la familia, al saber que era el cura nuevo.  

 

También se recordó la visita que hicieron las de la Chabola cuando don Celso tuvo el primer hijo. Acudió a visitarlo un grupo numeroso de mujeres con regalos que tal parecían los Reyes Magos. Vivía,  por aquellos días en casa de sus suegros y la alegría que se llevó  no fue solo por la presencia de aquellas fieles amigas, sino también por lo bien que quedó  ante la nueva familia que vieron cómo le quería la gente. Y aun añadieron: “y porque no nos enteramos del dia de su boda, que si no allí habríamos estado” Eran Nocencia de Ca Fausto y Mari Nieves, Alegría  la de Victor, Cristina la de Sienra, y  Joaquín y Eloína con su hija Marta.

Arcadio de Tamargo

 recordó la figura de Rosa El Pichu,  que conservaba una gran amistad y confianza con el Cura, y cuando le saludaba delante Casa Rogelio,  apoyada en un gran palo con el que amenazaba al que le gastase una broma, mientras lo denostaba con  palabrotas, de las que no se libraba ni el cura, a quien  le decía: “ay putón, putón”

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Se recordó aquel primer viaje que se organizó a Lourdes de Francia.

 Habían pasado ya veinte años de la Guerra y estábamos aún aislados totalmente del resto del mundo. Las fronteras estaban casi cerradas;  preparar la documentación era un laberinto. Menos mal que como era el Cura quien lo organizaba directamente, se iba superando todo. Pasar la frontera era toda una aventura,  presentar la documentación de cada uno, cachear el autobús... la gente iba impresionada . Ya llevábamos varios kilómetros rodando por el territorio francés cuando se me acerca un chaval de Biedes y me dice, “ah don Celso , yo creí   que Francia era de otro color”. Todavía no se habían inventado las autopistas, pero  lo que nos dejaba admirados  era que en las carreteras de Francia no se veía ¡ni un bache¡. “Ud. también, don José” A la vuelta de Lourdes, paramos un par de horas en Biarriz. La gente corrió a la playa para ver lo nunca visto: bañistas. Entonces Enriqueta, que era tan íntegra, corrió a refugiarse en el autobús, donde todavía estaba el Sr. Maestro. Ella creyó que también él había huido de tanto pecado, pero Jose estaba acabando para marcharse a ver todo aquello. Fue entonces cuando ella  le lanzó la frase. Por supuesto que el Cura tampoco se salvaba..

 

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