Charo Fuente

Su entorno familiar

Su barrio de Molina

Entregada a su parroquia

Su equipo de amigas incondicionales

Apeadero de San pedro de Nora

Traída de Agua de Udrión

En las Regueras de los 60

Una vida cristiana.

 

 

Su entorno familiar

Charo acaba de irse de su barrio de Molina, de su pueblo de Trubia, de su parroquia de Udrión. Había tenido la suerte de nacer en una familia de abundantes recursos. Su padre, José  Fuente, fue uno de aquellos hombres  de talento financiero que  surgieron en la Asturias de principios del siglo XX. Fue él quien llevó a su esplendor la Fábrica de Loza de San Claudio, el “ Tallerón” de Fundición de Hierro, la Carpintería de Molina...que dieron  trabajo a muchas familias de todos estos contornos. En su misma casa había numerosos empleados.

¿Quién no recuerda al bueno de Miguelón controlando las actividades del exterior. Al fiel  chofer Pepe, que mantenía los coches siempre dispuestos para cualquier eventualidad y mostraba con orgullo la colección de chapas de las matrículas de los diversos  coches que habían pertenecido a  la familia .  A Concha,  Segunda, Josefa y María, que contagiaban cariño y llegaron a envejecer  al lado de los fogones....

Su barrio de Molina

Charo no se dejó llevar por la tentación de vivir en la ciudad. Su vida estuvo siempre en su barrio de Molina. Durante meses, años, décadas, se la vio subir, casi a diario, por las desiguales orillas de la carretera general hasta salvar las escaleras de la iglesia de Udrión.

 Su madre me comentó un día que  a Charo le había matado La Guerra a su gran amor, y que ella  ya no quiso volver a empezar

Entregada a su parroquia

Su vida estuvo siempre al servicio de los demás y por eso gozaba de gran aprecio y popularidad entre los vecinos.

Fue sobre todo, a través de su parroquia de Udrión, desde donde trabajaba incansablemente y con un entusiasmo tan grande que contagiaba a los que estábamos cerca. Por eso son muchos los que   desean manifestar su gratitud  de una manera pública, aprovechando la generosa oportunidad que nos brinda La Nueva España, en la sección de Cartas al director.

 

 Su equipo de amigas incondicionales

Lo que había entre la gente era un amor y admiración total hacia ella, que no disminuyó a lo largo de toda su vida.

Aglutinaba a un buen grupo de gente adicta, como Granada de Udrión de Arriba, Argentina, Margot,  Rosalina,  Corina, Irene de Udrión de Abajo, Manolita de Trubia ...

Ella se mostraba dispuesta para todo: desde fregar el suelo del templo, hasta la pronta visita al último enfermo o necesitado de la parroquia.

El apeadero de San Pedro de Nora

Era generosa e intrépida. Cuando nos decidimos a organizar una manifestación con dos autobuses repletos de gente, para reclamar ante las oficinas de RENFE de León  el apeadero para San Pedro de Nora, allí  estaba ella...

Cuando hacíamos (era 1960) aquellas salidas al extranjero, para ir a Lourdes o a Fátima, con las fronteras casi cerradas y nos exigían para la mujeres  tener hechos los Servicios Sociales...

 

Traída de Aguas de Udrión

Cuando, obsesionado por la traída de aguas en Las Regueras, descubrí que era posible subir el agua desde la vera de aquel túnel, allá abajo,  junto a la vía del tren, hasta el alto de Udrión, ella me animó a no esperar por nadie y a encargar el proyecto que debería correr por nuestra cuenta.  Luego no hubo problema, porque los vecinos, tiempo después, cuando yo ya había dejado la parroquia de Udrión, vinieron a devolvérmelo agradecidos.

 Parecería que con tanta actividad como la que ella desarrollaba en la parroquia, sería normal que ocupase un primer plano.. Pero era todo lo contrario: su norma era mantenerse siempre discretamente a distancia, dejando el protagonismo a otros.  Yo tuve la oportunidad de vivir todo esto durante muchos años, pero sobre todo  en el tiempo en que estuve como cura serviendo a la parroquia de Udrión.

En Las Regueras de los 60

Y lo dejé reflejado en una breve alusión que de ello se hace en “Las Regueras de los 60”(pg.657). Es más, para escribir esa pequeña alusión a ella, tuve miedo de ofenderla, y la llamé para leérselo antes de publicarlo: “...En Udrión tenía un pequeño grupo de feligreses que me ayudaban incondicionalmente, y sobre todo, una mujer entregada al servicio de la Iglesia, que era como el alma de la parroquia, cuya fiel amistad aun añoro, Charo Fuente.”

 Ejemplo de una vida cristiana

Ahora que acaba de irse, pienso que ella habría podido ser un verdadero cura (= cuidado, atención) de aquellos vecinos que formaban la parroquia. Es ésta un etapa que todavía  tendrá  que  ser superada en la proyección de la Iglesia.

Antes había gente que se moría en “olor de santidad”. Charo vivió y murió como una buena cristiana. Y para el pueblo, que convivimos con ella, Charo es una santa.